Home Hotel Auditorium

Archivo del abril 10, 2012

Donde se cuelgan los galones

Queríamos compartir un artículo escrito por Bruno López en el diario Marca que habla sobre el Campeonato Europeo de Rugby sub18 celebrado en Madrid y sobre la experiencia de los jugadores y organizadores al vivir su “Europeo” paralelo dentro del Hotel Auditórium donde estaban alojados todas las selecciones, entrenadores y organizadores

Son Europeos como éste los que le hacen a uno comprender, que aquí, en los Sub18, es donde se cuelgan los galones, donde se forjan los líderes, donde nacen las estrellas

Concluyó el Europeo Sub18. Terminó, ahí donde tenía que terminar, en un Central lleno, lleno de gente de rugby, lleno de saludos y de reencuentros, lleno de equipos que pisaban por primera vez ese nuestro ‘Teatro de los Sueños’ y lleno de entrenadores que volvían a pisar su hierba, algunos tras muchos años. “Aquí jugué yo en los 80″ rememoraba el entrenador ruso con una sonrisa. Y mientras los británicos descubrían la magia de sentarse en el bar y mirar el partido… y mientras los españoles descubrían la magia de un rugby de élite en el corazón de Madrid… yo echaba la vista atrás a lo que había sido este torneo.

Sí, de acuerdo. El torneo se jugó en el Central, en Segovia, en Yuncos… Pero una parte fundamental de este Sub18 se jugó en el Hotel Auditorium de Madrid. Por primera vez, con todos los equipos juntos en un mismo hotel, con la organización, la prensa, los árbitros y todos los elementos que conforman el torneo situados bajo el mismo techo. Y es que el torneo se jugó muy de puertas adentro.

El comedor. Los cruces por el pasillo. Levantar la mirada del plato para ver lo grandes que son los escoceses, o los galeses. Los saludos de los ‘managers’, de los entrenadores. Las sonrisas nerviosas pre-partido. La tensión general en el hotel en las horas previas. Las sonrisas nerviosas post-partido. Las carreras por los pasillos, los gritos y los encuentros en el bar. Los ‘meetings’ en las salas de equipo. Todos esos momentos que forjan el carácter de unos jugadores que necesitan aprender a manejar la presión, a encontrar la calma y a desarrollar el espíritu de competitividad para crecer y dar el paso. Sobra talento, se necesita un molde.

Y es aquí donde entran los galones. Galones de capitán, galones de líder. Capitanes. Era fácil sentarse a la entrada del comedor y jugar a adivinar quién era el capitán de cada equipo. El lenguaje corporal, la posición dentro del grupo. Comprobar cómo pese a la juventud, los capitanes de este Sub18 han entendido a la perfección la responsabilidad de ejercer el liderazgo dentro de un grupo ha sido extremadamente reconfortante. En el comedor, vigilan con la mirada a su grupo, comprobando que todo está correcto. Eligen el momento adecuado para las bromas. En el vestuario, hablan mientras el equipo guarda silencio. En el campo, demuestran el porqué de la C que llevan en el pecho. Y después reconfortan tras la derrota, se enorgullecen tras la victoria y reúnen el grupo haciendo balance, preparados para el próximo partido. Capitanes.

Los galones también se han notado en las enormes diferencias entre el Grupo Élite, el grupo A y el grupo B. Los primeros, jugadores profesionales. Los terceros, niños. Tanta era la diferencia que uno diría que los primeros eran sub20 y los terceros sub16. La envergadura del profesionalismo. El dinero, cómo no, jugó su gran papel. Sólo hacía falta comprobar las salas de equipo: Inglaterra, con bicis estáticas traídas por carretera, camillas de masaje y todo tipo de material específico. Los equipos del grupo B, con lo puesto. Pero también jugó un gran papel la seriedad del que viene a ganar el torneo. Un objetivo claro, definido. Una meta común. Cero especulaciones. Esa fue la mentalidad de Inglaterra desde el día uno de torneo. Llegar, jugar, ganar, volver.

España por su parte, y pese a la derrota contra Alemania en las semifinales del grupo A, demostró que sí. Que sí se puede. Que sí se puede tener un signo propio de identidad. Que sí se puede construir un proyecto basado en un estilo de juego. Que sí se puede crecer, y que lo que se logra en la absoluta sí lo absorben los más jóvenes. España demostró que a los españoles nos interesa el rugby y mucho. Que si seguimos empujando, este maul que parecía que siempre iba hacia atrás, ahora camina hacia adelante, cada vez más estructurado. Paso a paso. Hay que seguir empujando, incluso cuando no vemos a donde nos dirigimos. Tener fé.

Y, por último, en el hotel Auditorium se vivió también uno de los momentos más especiales del torneo. Un momento de Rugby. La cena de clausura proporcionó instantáneas para el recuerdo. Para nosotros, la organización, para los entrenadores y, por supuesto, para los organizadores. Portugal decidió desde el primer minuto de la cena asumir el rol de animadores y no pararon de cantar y bailar en todo el banquete. Poco a poco, más y más equipos se lanzaban con sus canciones. Los españoles cantan su ‘haka’, los italianos servilletean, rusos y portugueses se arrancan con un “ai si eu te pego”. Y poco a poco las diferencias entre equipos se van diluyendo. Entrenadores y ‘managers’ viajan de mesa en mesa ofreciendo regalos y recuerdos a los que han sido rivales durante el Torneo, honrando el privilegio de haberles proporcionado un duro encuentro. Países históricamente enfrentados intercambian bufandas, sonrisas y abrazos. Los jugadores toman el relevo y el hotel se convierte en un mercadillo improvisado donde todos cambian todo con todos. Allí me encuentro yo, como en el chiste, traduciendo a un ruso que negocia un intercambio de camisetas a dos bandas con un alemán y un italiano. Unas medias se unen al trato, una camiseta, ¿esto vale dos pantalones, no? Y tras el trato, un abrazo y una sonrisa. Y entonces, con los pasillos llenos de jugadores de los 24 equipos, alguien se arranca con el “Hey Baby (If you’ll be my girl)” cuyo estribillo cantan absolutamente todos. ¡Uh, ah! Aplausos, risas…

Y son todos estos momentos los que le hacen a uno comprender que no se ha equivocado de deporte y que está donde tiene que estar. Y son Europeos como éste los que le hacen a uno comprender, que aquí, en los Sub18, es donde se cuelgan los galones, donde se forjan los líderes, donde nacen las estrellas.

Por último, os invito a que os déis una vuelta por el blog de Bruno López y no os perdáis otros dos artículos relacionados con el Europeo sub-18: ‘Cuando llueve‘ y ‘La España de Parfitt‘.

 

Fuente: http://www.marca.com/2012/04/09/mas_deportes/rugby/1333985077.html

Centro de Congresos Principe Felipe
Linkedin Facebook Twitter RSS
Hotel Auditorium Madrid 2014
View more presentations from Hotel Auditorium
Suscríbete vía Email
Categorías

Opina en Tripadvisor
Presentado por TripAdvisor